
Lo que se representa en esta viñeta es algo que no debería pasar bajo ninguna circunstancia. Los niños no pueden querer salir a la calle por cambiar de aires y divertirse para que, cuando lo consiguen, se les controle tantísimo. Es cierto que hay que controlar que no les ocurra nada, pero eso no quiere decir que no puedan siquiera ver el paisaje, ir a un parque cercano unos minutos con maestras vigilando por si ocurre algo...
Cuando yo estaba en el Abencerrajes, en primero de primaria, nos llevaron a nosotros y a los de segundo a dar una vuelta por el barrio recitando y representando poesías de Gloria Fuertes por donde pasábamos (parques, bancos e incluso la mesa de un bar que preguntaron si podíamos usar para tal fin) con motivo de su muerte... Para ello, antes nos hicieron una especie de cuarernillos grapados con las distintas poesías de gloria fuertes, algunas como la de la bicicleta para poner en práctica con dibujos, que interpretamos por el barrio hasta llegar a la biblioteca del Zaidín, donde, creo recordar, hablamos más sobre ella.
Por el camino en ningún momento nos dijeron que nos agarrásemos de la mano ni que mirásemos hacia delante todo el rato para no perdernos. El simple hecho de salir hacía que nuestros sentidos estuvieran atentos a todo, incluidos los maestros, y las interpretaciones del camino hacían que nos centrásemos más y nos divirtiésemos a la vez que descubríamos muchas cosas nuevas.
Puede que mi ejemplo sea ya de primaria, pero poca diferencia hay con los últimos cursos de infantil o con cualquier otro en el que los niños sepan andar y, simplemente, mirar y divertirse, porque para que disfruten de una salida por el barrio, aunque sea rodeando el centro escolar, no hace falta nada más que eso y varios docentes que vigilen.
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